Móviles chinos: imitaciones y backdoors

Después de escribir recientemente un post sobre comprar móviles chinos, he leído algunos artículos que hacían referencia al tema.

Por un lado, se está escribiendo mucho sobre el gran parecido entre los móviles de Xiaomi, el fabricante chino de moda, y Apple. Según algunas opiniones, los móviles de este fabricante chino podrían vulnerar patentes de la multinacional de la manzana. Realmente no se si esto es así aunque, el parecido exterior es obvio.

Algunos intentan buscar explicación al hecho de que Apple no demande a este productor xiaomichino como si lo ha hecho con otras compañías occidentales o coreanas. Está claro que Apple tiene fuertes intereses en China. Por un lado, gran parte de la cadena de producción de sus famosos teléfonos y tablets está ubicada en China. Tanto los componentes como el montaje final de sus teléfonos es realizado mayormente en fábricas chinas.

Por otro lado, no existe ninguna gran empresa en el mundo que no tenga como objetivo el mercado chino. Ya a fecha de hoy, el mercado chino es uno de los más importantes de esta empresa y, por supuesto uno de los que más potencial de crecimiento tienen. Por poner un ejemplo, en la primeras horas de venta al público del Iphone 6 se produjeron 6 millones de reservas, cantidad que superaba las reservas de ningún otro país en las primeras horas.

Teniendo en cuenta estas dos cuestiones, parece complicado que la empresa estadounidense pueda maniobrar con libertad a la hora de enfrentarse al fabricante chino.

Por otro lado, también se ha publicado que los principales fabricantes de móviles chinos incluyen backdoors en sus móviles, es decir, puertas traseras por las que las agencias de seguridad pueden acceder a información del dispositivo o, incluso, pueden instalar aplicaciones sin el consentimiento de usuario.

Realmente me parece sorprendente que esto sea noticia, al fin y al cabo, todos deberíamos saber que cuando compramos un móvil estamos renunciando a nuestra privacidad, que bien sea el fabricante o bien la empresa desarrolladora del sistema o, tal vez, ambos están recopilando información desde nuestro dispositivo y que, los usuarios finales perdemos el control sobre el uso que se hace de esa información que, debería ser privada.

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